¿Qué es la presión en pericia caligráfica y cómo debe analizarse correctamente?
La presión es un término con varias acepciones, pero que nadie se asuste, en este artículo hablo de la que concierne a la pericia caligráfica. A esa fuerza que el escribiente, a través del útil, ejerce sobre el soporte. Esa es la definición más acertada que contemplo. Al fin y al cabo, es la adaptación pericial (caligráfica) a la primera acepción de la RAE.
La presión es esa variable (de constructos, variables e ítems hablaré en otro artículo), que, sin duda, todo perito calígrafo dirá que es fundamental, pero que, no diré cada uno, pero sí que dependiendo del perito, se explica de manera distinta. Y esto distorsiona qué es la presión y cómo estudiarla. Sí, para qué sirve es algo importante, porque tiene dos variantes, o mejor dicho, finalidades. La primera, es directa, solitaria y específica. La presión, por sí sola, garantiza la originalidad del escrito (pongamos, a partir de ahora, una firma como ejemplo). Porque sí, el primera paso, estemos ante el caso que estemos, en pericia caligráfica, es concluir si se trata de un original, de una copia, de una impresión,… esto parece lógico, pero no será ni la primera ni última vez, que sucede que se analiza por original, una buena impresión. El simple hecho de que conste y se aprecie presión a lo largo del recorrido, nos habla de que ahí, hubo una fuerza ejercida manuscritamente (incluso esto tiene sus dificultades, pero hoy no es el día). También debemos hacer constar que, un perito ducho en la materia (y tampoco hay que serlo tanto), en la mayoría de las ocasiones, con la observancia mínima, será capaz, en impresiones «modernas», de ver las trazas que indican eso mismo, pero lo hacemos constar porque, no es algo que, desgraciadamente, sea anecdótico a estas alturas. Además de ello, no solo debemos estudiar la originalidad o tipología de esa firma, sino de todo lo que a ella le acompaña (documento, texto, sellos si los hubiera, etc.).
Pero una vez las primeras comprobaciones están hechas, y ya en el análisis pericial, hay que adentrarse en el estudio de la variable, que sería la segunda variante, ya, más complicada, relacionada y técnica. ¿Qué es la presión? Ya lo hemos definido. ¿Qué no es la presión? Buena pregunta. Y para empezar, la respuesta es que NO es el calibre. De hecho, en muchas ocasiones, cuando se analizan fotocopias, hay dos tipos de peritos. Los primeros, los buenos, los que hacemos constar que, al tratarse de fotocopias, hay parámetros, como la presión (y otros), que no podemos estudiar. Los segundos, los malos, los que indican que, aproximarán (o estudiarán, aquí ya se «tiran a la piscina») la presión a través del calibre. Aquellos que saben venderlo, lo harán bien, porque se puede «medioexplicar», «medioconfundir», pero aquí lo dejo claro (por si debe, por ejemplo como Letrado, contrainterrogar). El calibre, es la medición del trazo dejado por el útil. Es decir, se trata de una medida de expansión y no de fuerza (como lo es la presión).
¿Cómo se analiza correctamente la presión en pericia caligráfica y qué errores deben evitarse?
Y sí, se puede argumentar que, en la presión, podemos llegar a obtener métricas. Es decir, estudiar (mediante IR), la profundidad del surco, así como anchura (su calibre). Y no faltaría a la razón. De hecho, se hace. Pero, ¿de qué depende la profundidad de un surco? De la fuerza ejercida. ¿De qué depende la expansión (porque el calibre no contempla la profundidad del trazo) de la tinta? Pues de la tinta, del soporte y, en menor medida, de la fuerza, y cuando se trate de fotocopias, pues de la calidad de la misma (como concepto general). La conclusión no es que analizar el calibre esté mal. La conclusión es que equiparar el calibre a la presión, es un error que puede desvirtuar el estudio, porque estaría comparando unidades distintas.
Otro aspecto a tener en cuenta, y aquí es extrapolable a todas las fotografías que hagamos, es siempre hacerlas igual (e indicar cómo se han realizado). Es decir, la presión ayuda a comprender y concluir sobre otros análisis (por ejemplo el entrecruzamiento) y la «adaptación», sobre todo lumínica, la variación en la toma de la fotografía, etc. puede hacer (como con el calibre), que comparemos el mismo trazo desde distintos ángulos, y eso, ya no es cotejar sino comparar, como mucho. Y sí, cotejar lo defino siempre como la comparación técnica, y para hacer honor a este último término, que glorifica el primero, debemos seguir una sistemática que comienza, por comparar iguales. No diferentes, y mucho menos adaptaciones (con más o menos premeditación respecto al resultado).
Pero entonces, la pregunta sobre la presión es, ¿qué se estudia de esta variable? Es común, tener una análisis superficial sobre su «fuerza», basada en la catalogación entre fuerte, media y débil. Es decir, se exponen ilustraciones de la presión y se concluye (el perito), sobre ellas. Si todas son iguales respecto a la catalogación, no, etc. Pero esto, así, desde un principio, ya suena a cierta subjetividad, por lo tanto, no nos vale (o no debería valernos).
¿Qué debe analizar realmente un perito al estudiar la presión de una firma o escritura manuscrita?
Cuando estudiamos un escrito, una firma, cualquier producción manuscrita, estamos trabajando sobre movimiento, sobre cinética, la escritura está ahí, ahora como objeto de estudio, pero al plasmarse, no se hizo de manera estanca ni directa, sino que hubo un proceso. Esto quiere decir que, lo que debemos estudiar en la presión, es cómo es ese proceso (por ejemplo en firmas fehacientes y acriminadas) y ese proceso, es el que comparamos. ¿Qué significa esto, aterrizándolo a los ítems que componen la presión? Pues las fluctuaciones y cambios en la misma y su relación con otros aspectos como los gruesos y los perfiles. Es decir, no analizamos el surco por mera observancia, sino las características y ubicación de las mismas (¿Dónde realiza más presión? ¿Siempre se repite? ¿Hay un patrón? ¿Su patrón no es constante? ¿Cuáles son sus características respecto a la presión (en ángulos, curvas, enlaces,…)? ¿Alguna característica es individualizadora (cuidado, porque la mayoría de características no lo son)?, etc.). De nuevo, no es el surco, sino cómo lo realiza (el proceso).
Si comparamos, dos trazos y concluimos que la presión de los mismos es alta en ambos casos ¿qué probabilidad hay de que sean o no del mismo sujeto? Aunque sea una variable más, no aporta (ni probabilística ni metodológicamente) nada, a la conclusión final. Ahora, si por ejemplo, realiza una mayor presión en los perfiles de la letra «L» (minúscula) y menor en los gruesos, es una característica que, además, va en contra de la norma general. Si siempre aumenta o disminuye la presión en el mismo punto, o, cuidado, nunca realiza la misma presión en el mismo recorrido, entonces sí tenemos algo característico. Esto es lo que se debe observar para cotejar. La especificidad, del todo. Y es aquí, donde podemos aportar métricas, profundidad, comparación entre soportes y útiles, etc. pero siempre el detalle en el contexto, nunca el detalle sin este.
¿Cómo influye la presión en la velocidad, la cohesión y otras variables de la escritura manuscrita?
El siguiente punto a esclarece, es que en la presión (como en cualquier otra variable), debemos tener en cuenta con cuáles correlaciona y cómo influye en ellas. «A mayor presión, menor velocidad», por ejemplo. Esto quiere decir que esta, la velocidad, se verá alterada (o más metodológicamente, correlacionada) con la presión. Pero no solo, también la cohesión, a través de los enlaces, podrán ser estudiados (por ejemplo a la hora de «observar» un supuesto enlace que no es tal, más bien, un reenganche y se aumenten los impulsos gráficos que supuestamente tenía esa firma, lo que altera a su vez la velocidad, la cohesión, etc). Este tipo de análisis hace que todas las variables puedan cambiar. Mayor o menor velocidad, mayor o menor cohesión, más o menos impulsos gráficos, etc. Obviamente, esto se estudia cuantitativamente (ya hemos visto que eso de mayor o menor, fuerte o débil, es demasiado subjetivo). Por lo tanto, no solo debemos centrar nuestro estudio en la presión, cuando la estudiemos, sino en su correlación con las demás variables (y las demás con esta, por supuesto).
Y por último, saber bien que la fuerza (de presión, sobre el soporte), es un concepto general que hay que analizar por si mismo. ¿Hay parámetros, que pueden influir sobre esa fuerza? Sí. ¿Cómo se analizan? Pues por ejemplo con la presencia de temblores, que sin duda relaciona directamente con la presión. ¿Podemos estudiar esos temblores? ¿Sabemos si son endógenos, exógenos,…? Es decir, debemos descomponer cara concepto general. La presión no es un término por si mismo, sino que es una variable, como las demás, que se componen de ítems. En algunos escritos, textos, firmas, serán unos, en otros, otros, cuando más «suerte» tengamos, serán todos (o como mínimo una cantidad elevada),… pero es trabajo y obligación del perito analizarlo (y por supuesto, conocer cuáles son de antemano).
Y para concluir, este artículo no está escrito para profundizar sobre la presión, ni presentar un método de su estudio (ni siquiera unos pasos a seguir). Más bien, tiene como finalidad el presentar la dificultad, como sugiere el título, de estudiar una variable (que parece «sencilla») de un análisis pericial caligráfico, y que se pueda, al menos entrever, la dificultad que tiene. Porque aunque cataloguemos el concepto con un solo término, tiene una estructura de ítems que lo componen. Quedarse solo con el estudio del surco, y exponer una apreciación banal, es, no solo una pérdida de datos e información, sino que puede llevar a la interpretación (subjetiva, siempre), y a desvirtuar la conclusión final del estudio. La presión no es el surco, la presión es una conducta escritural, paramétrica y correlativa con las demás.
Escrito por: D. Iñaki Piqueres
Iñaki Piqueres
Criminólogo
Perito calígrafo
- Docente del curso de perito calígrafo/a. Experto/a en grafoscopia en UNED Málaga.
- www.piqueres.es
