La importancia del informe técnico independientemente en la labor pericial

Cuando un informe técnico no es suficiente

El otro día, en el despacho que dirijo, me encontré con una situación que, a priori, podría parecer anómala, pero veo que, con el paso del tiempo, se está haciendo más habitual.

Un técnico —no diremos el ramo para no levantar suspicacias—, en un municipio al norte de Madrid, elaboró un informe como si fuera la verdad absoluta y era ciertamente pobre y sin consistencia. De tal modo que la administración de fincas nos solicitó intervención para reforzar dicho pericial y poder acudir a defender un informe independiente en sede judicial.

Esta circunstancia, de hacer la labor con estos fallos, es relevante en un caso de daños que visualmente pueden verse, pero cuando ocurre en vicios ocultos, la cosa cambia y puede ser mucho más sensible.

Un título profesional no convierte una conclusión en verdad absoluta

En los vicios ocultos, la opinión técnica no es más válida por venir firmada por un ingeniero, un arquitecto o un perito, sino por estar bien construida, por ser comprensible para quien la lee y por poder sostenerse con argumentos técnicos cuando llega el momento de explicarla ante un juzgado.

Y es que alguna vez se confunde que el título habilita para intervenir, pero no convierte una conclusión en incuestionable ni en verdad absoluta.

La experiencia en sala demuestra que lo que realmente pesa no es quién firma el informe, sino cómo se explica el daño, de dónde se concluye su origen y qué datos objetivos respaldan esa conclusión.

La importancia de bajar al terreno

En ese punto, la práctica pericial me hace valorar de forma positiva a los gremios y a los reparadores que, muchas veces, tanto en siniestros de IRD como en informes particulares y en situaciones judiciales, participan de lleno en los procedimientos.

Porque, a veces, a los peritos nos cuesta bajar al terreno. Nosotros conocemos muchas veces la teoría, pero no ejecutamos la comprobación directa ni la prueba concreta; determinamos cuál es válida para poder extraer las conclusiones.

Y es ahí donde el papel de los reparadores particulares y técnicos especializados cobra una importancia que, en demasiadas ocasiones, se infravalora.

De la hipótesis pericial al hecho comprobado

 

Quien vacía una piscina para comprobar el estado real del vaso, quien realiza una prueba de estanquidad para verificar pérdidas ocultas, quien introduce una cámara en una red de saneamiento para localizar roturas, pendientes incorrectas o uniones defectuosas, o quien revisa una instalación de calefacción o eléctrica conforme a la normativa vigente no está simplemente opinando: está comprobando y determinando en qué situación se encuentra la instalación.

Estas pruebas, efectuadas por los técnicos, son la forma de pasar de “la hipótesis pericial más probable” a una conclusión sustentada en comprobaciones objetivas.

Apoyarse en especialistas refuerza al perito

Se tiende a confundir, en la práctica pericial, el hecho de apoyarse en estos profesionales —sin titulación técnica en muchas ocasiones, pero con un enorme conocimiento práctico para detectar deficiencias y ejecuciones incorrectas— con una pérdida de estatus o de valor del perito.

Pero ocurre precisamente lo contrario: nuestra opinión se refuerza cuando está respaldada por comprobaciones realizadas por especialistas independientes.

El perito sigue siendo quien analiza el conjunto, interpreta las causas y relaciona el daño con el marco técnico y jurídico aplicable. Pero lo hace sobre una base mucho más sólida, construida con pruebas directas realizadas por especialistas que trabajan a diario con ese tipo de instalaciones y patologías.

Independencia técnica y valoración judicial

Esa independencia técnica, además, aporta una visión distinta que el juzgador puede valorar de forma muy positiva, precisamente por no estar condicionada por el enfoque pericial del procedimiento ni por un posible interés directo en la causa, cuestión que debe ponerse en relación con las reglas sobre tachas de peritos previstas en el artículo 343 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.

En procedimientos relacionados con patologías constructivas complejas, la ausencia de pruebas de campo puede conducir a informes débiles, basados principalmente en probabilidades y expresiones condicionales que posteriormente resultan difíciles de sostener en sala.

En cambio, cuando el informe incorpora resultados de pruebas concretas y verificables realizadas por profesionales especializados, la conclusión pericial adquiere una base objetiva mucho más sólida.

Los vicios ocultos exigen una visión multidisciplinar

La edificación y el estudio de sus patologías constituyen un ámbito transversal. Pretender abarcar desde un único perfil profesional cuestiones tales como estanqueidad, saneamiento, instalaciones térmicas, electricidad o comportamiento del terreno no solo resulta poco realista, sino que puede exponer el informe a ser cuestionado con facilidad.

Reconocer esta realidad y apoyarse en técnicos de campo especializados no resta autoridad al perito; al contrario, demuestra prudencia, rigor y profesionalidad.

El juzgador necesita respuestas, no un despliegue de títulos

Al final, el juzgador no necesita un despliegue de títulos, sino una explicación clara de qué ocurre, por qué ocurre y cómo se ha comprobado.

Los reparadores y técnicos especializados aportan precisamente esa comprobación directa que permite convertir una opinión técnica en un criterio mucho más sólido y defendible.

Esperemos que cada vez más profesionales lleguen a esta misma conclusión: los gremios y especialistas que intervienen en reparaciones, verificaciones e inspecciones constituyen un valor añadido para la práctica pericial.

Debemos dejar de considerarlos el eslabón débil de la cadena. En numerosas investigaciones de vicios ocultos, su conocimiento práctico, sus comprobaciones y su experiencia sobre el terreno pueden convertirse precisamente en uno de los elementos que más solidez aporten al informe pericial.

Escrito por: D. Pablo Margullón Perdiguero

  • Tutor Curso Perito Judicial IRD UNED-Málaga
  • Fundador y Director PMPeritaciones
  • Perito IRD (Incendios y Riesgos Diversos)
  • Perito Judicial y Particular
  • Formador ADDPOL (Grandes Riesgos y Daños Consorciables)
  • Tutor Curso Perito Judicial IRD UNED-Málaga
  • Fundador y Director PMPeritaciones
  • Perito IRD (Incendios y Riesgos Diversos)
  • Perito Judicial y Particular
  • Formador ADDPOL (Grandes Riesgos y Daños Consorciables)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio

¡Tu solicitud ha sido enviada correctamente!

Revisaremos la documentación aportada y nos pondemos en contacto contigo con la mayor brevedad posible.

 

Gracias por elegir Addpol para crecer profesionalmente.

eLIGE EL GRUPO QUE MEJOR ENCAJE CON TU HORARIO

INICIO: 5 de MAYO