Alaine Rey Tizón – Licenciada en Psicología y Graduada en Criminologia

 

Cuando pensamos en un psicópata nunca miramos a nuestro alrededor, nos limitamos a tener en cuenta los estereotipos que el cine y la televisión se han encargado de difundir sobre esta figura, e incluso a día de hoy seguimos confundiéndolos con enfermos mentales que no son.
Sin embargo, no somos conscientes de que la mayoría de ellos caminan entre nosotros y probablemente no ingresarán nunca en prisión, debido a que no cometerán ningún tipo de hecho delictivo.
Son personas que no han de ser siempre violentas o que no van ligadas a actos criminales, pero que hacen la vida imposible a aquellos que les rodean, con sus mentiras y manipulaciones y sin sentir ningún tipo de culpa o remordimiento, pueden llegar a ser encantadores, auténticos lobos con piel de cordero.
Son ellos, los denominados “psicópatas integrados”, personas con las que nos cruzamos día a día; psicópatas caminando entre nosotros.

El cine y la televisión se han encargado a lo largo de la historia de mostrar al mundo cómo es el perfil de un psicópata. El mayor ejemplo que podemos utilizar para ello, es Hannibal Lecter, posiblemente el personaje ficticio con personalidad psicopática más conocido de las últimas décadas.

Lecter, además de caníbal, era un hombre extremadamente inteligente, educado y manipulador. Lo que yo misma definiría como “psicópata de manual”, que a través de la gran pantalla, una vez conocidos sus actos nos horrorizaba a la vez que nos embaucaba y nos atraía esa personalidad tan especial que mostraba.

Podríamos hacer una larga lista de personajes ficticios de este calibre, pues esta figura ha sido explotada en la ficción hasta tal punto que todos y cada uno de nosotros, somos capaces de reconocer en televisión, cuándo un personaje muestra este tipo de rasgos psicopáticos; eso sí, llevados al extremo y asociados siempre a asesinos en serie que cometen crímenes violentos, lo que nos lleva también a presuponer que este tipo de personas sean monstruos e incluso estén algo perturbados. De esta manera creamos unos ciertos estereotipos sobre cómo son estas personas.

Sin embargo, aunque tampoco vayamos desencaminados del todo, debido a que tristemente estos monstruos televisivos también existen, debemos saber, que tan solo tenemos una idea generalizada de lo que es un psicópata, pues vemos esta figura llevada al extremo, sin ser conscientes de que estamos rodeados de personas que pueden mostrar estos rasgos; personas de carne y hueso, que sin ser asesinos seriales son psicópatas caminando entre nosotros, los denominados “psicópatas integrados”.

Según Robert Hare, quien pasó gran parte de su vida dedicado a la psicología criminal, y desarrolló la herramienta PCL-R (Psychopathy CheckList Revised) actualmente utilizada para el diagnostico de casos psicopáticos, encontrarnos con un psicópata en nuestras vidas es simplemente una cuestión de estadística, puesto que 1 de cada 100 hombres y 1 de cada 300 mujeres muestran estos rasgos.

Esto quiere decir en otras palabras, que, si nos ponemos a pensar en ello, es muy probable que a lo largo de nuestras vidas nos hayamos encontrado no con uno, sino con varios de ellos, teniendo en cuenta por supuesto, que nosotros mismos no lo seamos.

Y es que, a pesar de que la población reclusa es la que presenta una mayor tasa de sujetos con este tipo de rasgos (alrededor de un 4% para ser hacernos una idea), en nuestra sociedad, no todos recurren a la actividad criminal.

En nuestro día a día, nos mezclamos con ellos sin darnos cuenta, porque como bien intentamos explicar, no existen tan solo psicópatas violentos como el cine nos hace ver, sino también lo que el propio Hare denominó “psicópatas integrados”, aquellas personas que muestran rasgos psicopáticos pero que no recurren a la violencia extrema, y son capaces de convivir con nosotros.

Para que todos nos entendamos, a grosso modo, es el caso de aquellas personas que carecen de conciencia. Como ejemplo encontramos: altos ejecutivos con cocientes intelectuales altos a los que no les importa la situación de sus subordinados (pueden dejar decenas de familias en la calle siempre que les reporte un beneficio económico); políticos o líderes de masas conocidos con afán de superioridad hacia los demás; e incluso actores famosos, como aquellos que son conocidos por sus peticiones excéntricas.

Más cercanos encontramos también a nuestros jefes, compañeros de trabajo o incluso vecinos que pueden mostrar características de este tipo, maridos ideales que prometen la luna y de puertas para adentro son auténticos ogros, entre otros, aunque todos ellos en la mayoría de las ocasiones van a resultar tan encantadores que no vamos a darnos cuenta.

¿Comenzamos a identificar a aquellos que caminan entre nosotros?

Hemos de tener claro que no es una caza de brujas, pues no es cuestión de ponernos a tachar ahora de psicópata a todo aquel que tenga aspiraciones altas o sea un egoísta. Pero sí podemos comenzar a desmontar el mito que los rodea, pues empieza a quedar claro que no son tan solo los perturbados mentales que la ficción nos enseña. De hecho, ni siquiera son perturbados, al contrario, muy conscientes de las actitudes que llevan a cabo, son seres humanos faltos de empatía, sin miedo al fracaso y a los que no les importa hacer daño a alguien siempre que a continuación les reporte un beneficio.

LA PSICOPATÍA: DEFINICIÓN Y CARACTERÍSTICAS

Vamos a ver a continuación, la definición clínica de la palabra psicopatía, así como sus principales características, para poder seguir entendiendo mejor el concepto de “psicópata integrado” del que estamos hablando, y cómo reconocerlo cuando lo tengamos delante.

En cuanto al término en sí, la psicopatía es un trastorno de la personalidad asociado al trastorno antisocial. En este sentido, numerosos autores han intentado dar una definición clara del concepto, aunque nosotros nos quedaremos con la ofrecida por Hare, debido a que, como bien hemos mencionado, ha sido el creador de la herramienta que mide este trastorno.

Hare cita de manera textual: “Los psicópatas utilizan encanto superficial, manipulación, engaño, intimidación y violencia para controlar a otros y satisfacer sus propias necesidades egoístas. Carecen de conciencia y sentimientos hacia los demás, con sangre fría cogen lo que quieren y hacen lo que les apetece, violando las normas y expectativas sociales sin el más leve remordimiento, culpa o vergüenza”

Hasta aquí, es posible que hayamos pensado directamente en Hannibal Lecter, o que reconozcamos a algunas personas de nuestro entorno que podamos encajar en esta definición.

Pero no solo queda ahí, veamos a continuación las características más destacadas de la psicopatía, en las que Hare se basa para la realización de los ítems de la escala de evaluación denominada PCL-R:

▪ Falta de empatía y de remordimientos como característica fundamental.

▪ Agresividad, alta capacidad de violencia.

▪ Impulsividad y baja tolerancia a la frustración.

▪ Búsqueda de gratificación inmediata.

▪ Violación de derechos de los demás.

▪ Falta de conciencia sobre sus actos.

▪ Creencia de ser superior al resto.

▪ Necesidad de excitación, bajo nivel de arousal.

▪ Necesidad de poder sobre los demás.

▪ Le resta importancia al sufrimiento ajeno, o simplemente no lo entiende.

▪ Anestesia emocional: no siente miedo o dolor, así como es incapaz de sentir amor, en el caso de tener relaciones será por beneficio.

▪ Insensibilidad emocional: no siente todo el espectro de las emociones.

▪ Empatía cognitiva (manipulación) pero no empatía afectiva.

▪ Presuntuoso y egocéntrico.

▪ Mentiroso natural.

▪ Falta de vínculos, debido a que trata a las personas como objetos o por puro interés.

▪ Encantador con los demás. Nunca se verá como la persona fría e insensible que es, al contrario, será amigo de sus amigos, un marido excepcional a ojos de todos, pero todo esto tan solo será si existen posibilidades de obtener una gratificación a cambio.

Lo cierto es que las características que muestran los psicópatas que cometen hechos delictivos y además en ocasiones violentos, no difieren de las de los psicópatas integrados; la diferencia entre unos y otros radica simplemente en la manera en la que se llevan a cabo estas.

De esta manera, vuelvo a lanzar la pregunta: ¿Conocéis a alguien que muestre alguna de estas características? Seguro que sí, e incluso muchas de ellas.

Estos son los psicópatas integrados que día a día caminan entre nosotros, y que no pertenecen a los estereotipos cinematográficos a los que estamos acostumbrados. Personas que conocen la norma moral pero no la respetan, que para conseguir lo que quieren son capaces de manipular, amenazar o hacer la vida imposible a los que tiene a su alrededor.

Los psicólogos recomiendan alejarse de este tipo de personas, pues podrían llegar a convertirse en personas tóxicas para nosotros. Tener cerca a una persona de estas características puede traernos problemas realmente graves, sobre todo a nivel psicológico, puesto que utilizará el chantaje emocional y el abuso valiéndose de ese encanto superficial que le caracteriza, y del que se aprovechará para obtener cualquier tipo de beneficio.

ÉXITO Y LIDERAZGO ASOCIADO A LA PSICOPATÍA

Los psicópatas criminales se diferencian de los integrados en un único punto que radica en las conductas que llevan a cabo. Mientras que los primeros recurren a los hechos delictivos para conseguir sus metas, los segundos utilizan otro tipo de técnicas. Sin embargo, comparten la misma estructura emocional y de personalidad que les lleva a tener características tales, como encanto superficial, locuacidad, manipulación, mentira patológica…

Los psicópatas tienen una habilidad especial para manipular y controlar a su entorno, y esta habilidad hoy en día no solamente es socialmente aceptada, sino incluso deseada en ciertos entornos laborales.

Se tiende a valorar como beneficiosas algunas de estas aptitudes para la realización de ciertos puestos de trabajo donde se requieren liderazgo, capacidad de manipulación o ausencia de remordimientos entre otras cosas; valorando de manera positiva este tipo de características psicopáticas y asociándolas tanto al éxito como al liderazgo profesional y político, sin ser conscientes de la peligrosidad social, e incluso personal, que pueden causar este tipo de personas.

¿Cómo llega una persona a ser un psicópata? ¿Porqué unos deciden delinquir y otros no? ¿Existe algún tipo de tratamiento para ellos?

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